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18 de junio de 2013

Sintiendo

Viajando por un mundo íntimo y apasionado,
miro por el crisol de una original belleza.
En cada detalle, en cada acontecer del otro,
la cotidianidad se torna a veces sensual;
algo más plena.

Camino descubriéndome,
como en un gesto,
esperando en calma la sencillez de los momentos.
El abrazo silencioso de esa sonrisa.

Aire en los días que recorren los sentidos.

De Albero Varela en flickr

Y me dejo acompañar de su naturaleza pasajera.
La enigmática impermanencia;
este transcurrir de todo.
Una libertad sin miedo para llenarse de afectos.
Esa invitación, si acaso, a la emoción intensa.

10 de abril de 2013

Trazos de palabras

Es el deambular quien acompaña,
Imagen: CMEarnest
   el ardor el que acontece,
     la sensación quien gravita,
       el dolor que malmete.
Es el ansia quien roba,
   el susurrar el que prefiere,
     la cencellada quien traspasa,
       el adormecer que precede. 
Es el balcón quien asoma,
   el planear el que sucede,
     la impronta quien arrebata,
       el vacío que entumece. 
Es el filo quien alegoriza,
   el funambulista el que prende,
     la enajenación quien aquilata,
       el escalofrío que consiente.

12 de diciembre de 2012

Apantallados

Imagen: Basil Arteomov
Sonidos y silencios incitando emociones,
apenas melodías que modulan la calma.
Ondas viajeras con acuse de recibo,
pulsado de mundos sostenido en las manos.  
Y te sorprenden, se presentan;
ilusionados algunos, generando dialogo.
Acústico espacio de limitadas letras,
palabras adornadas, en susurros de paso.
La vida en tempo de diminutos “ringnes”.
Esperanzas, sensaciones, en sí convidados.
Un mundo a través de esos sentidos.
Imágenes escritas para eternos lapsos.
Son los dedos galopando en simples cuadrículas,
te acarician, desesperan; quizá por colapso.
Hay un preludio reflectando continuos ensueños;
lo que ocurre, nos acontece. Aquello que va traspasando.

21 de junio de 2012

Estupenda sonrisa

  Imagen: Jmacias

Hoy garabateo sonrisas.
Lindas, relucientes, simpáticas, divertidas.
Lo hago porque me sale.
Así no más; simple vitalidad encendida.
Recuperando viejos motes,
acompañando momentos al día.
Es la juerga de lo cotidiano,
gestos en dosis complacida.
Si me miras yo te invito.
Cuando lo hago me maravillas.
Ven, no te lo pienses,
únete a esta guisa.
Bocado a la manzana jugosa,
  dale que no está prohibida.


19 de junio de 2012

Desde varias miradas

Conocido o desconocido,
la inconsciencia viaja con muchos de nuestros andares.
Hay, tal vez, caminos sin encuentros, curvas para el derrapaje.
Solo tu serenidad;
la mía, la suya, la de nosotros,
otorga el cálido y fortuito halo.
Un estado anhelado en el trasiego de esperanzas.
Persecución en una vida construida de andamiajes.

Propongo, digo, manifiesto,
desde el remanso efímero del oasis hallado.
Las certezas quizá existen,
en lo ingrávido de aquellos deseos.
Fuerza desmedida ante los cerrados ojos,
que es creer, saber, empujar...
la parte de un destino azaroso,
transitado con arrojo en nuestras manos.

22 de marzo de 2012

Habana blues y los reencuentros en la 2

Me encandilé otra vez con ese algo, divertido y sensual, brotado hasta por el último poro de la piel de muchos de los nacidos en aquella isla.

Pensé nuevamente en el torrente de ingenio, asqueo, belleza y talento por igual de tantos de sus pobladores, proyectados dulcemente en esos personajes que consiguen atraparme.


Bailé y me emocioné con una banda sonora que, por momentos, es capaz también ahora de atravesarme un nudo en la garganta.

Lloré viendo la escena de una huida de lo querido y asfixiante en la misma intensidad, pasado algún tiempo desde que turbara mis sentimientos aquella primera vez.

Y me recreé con una Habana mucho más reconocible, cercana y entendible ahora que entonces, para quien suscribe estos agolpados y escasos renglones.

25 de febrero de 2012

Hacia unos pasos

El tiempo nos lleva.
A veces en silencio
la vida ocurre.

Y un ruido aparece,
y otra música suena.
Corre una brisa que sabe
de presentimientos desconocidos.

15 de agosto de 2011

Parafraseando al maestro.

Compañeros del mundo,
tomando en cuenta los últimos sucesos
en la poesía, quisiera preguntar;
me urge.
¿Qué tipo de actitud debo procurar para ser,
alguien que ama la vida sin pensar en sentimental?
lejos de la derrota,
y eminente panfleto.
¿Cómo hago si el alma
no sabe,
no siente,
desenamorarse de ti?

Canción original de Silvio Rodríguez



8 de julio de 2011

El bucle de la música

Hay una clase de música que me gusta desde hace muchos años. La fui descubriendo en el tristemente desaparecido programa de radio Diálogos 3 (del cual sus oyentes mantienen cierto espíritu) y gracias a Internet es posible encontrar algunas de las maravillas de los desconocidos autores que allí uno descubría.


Cuando ahora escucho algunas de estas melodías, tan pronto las sigo disfrutando intensamente, como me invade un profundo estado de melancolía. La felicidad y el bienestar -seguramente nunca bien transmitido- que acompañó a esa “banda sonora” me desconcierta, generando ahora tanto bienestar como tristeza.

8 de febrero de 2011

Aquello que va ocurriendo

A veces pasa que los tiempos parecen no encontrarse. Cuando un tren llega el otro parte, y ocurre como en aquellas películas en las que los protagonistas no consiguen reencontrarse. Es entonces cuando uno se queda con la eterna duda de que hubiera ocurrido...

Lo que llamamos azar es una conjunción de cosas que pasan y de las cuales no conocemos su origen; aunque lo tiene claro. Solo que es imposible saber como va a interaccionar todo, en un universo lleno de matices, circunstancias y cientos de miles de vidas cruzadas. Unas pocas tan solo son necesarias para que nos demos cuenta de la falsa sensación que es el pensar que uno controla su destino.

Imágen: cl a ra maría inés

4 de agosto de 2010

Aprender a desaprender

Estudiando en la universidad, recuerdo haberme encontrado con este concepto por primera vez entre tantos otros. Fue de aquellos que releí varias veces en el texto y pensé durante algún rato. Quien sabe qué oportunidad perdí en aquel instante. Como con otras cosas, pese al interés creo que no comprendí en ese momento la transcendencia que tal idea puede llegar a tener, incluso después de trabajar posteriormente con sus posibilidades.

En estos días, una de las personas que me ayuda a sanear mi ser, me ha contado ese descubrimiento que es ahora mí propia “mochila”; esa que todos llevamos a nuestras espaldas y en la que de forma a veces consciente, muchas otras veces no, vamos introduciendo a lo largo de los años toda serie de aprendizajes, hábitos y reacciones diversas. Ya se sabe; la familia, el entorno, nuestras propias experiencias vitales... Es difícil llegar a saber cuando algo pasa a estar dentro de ella, pero de tanto llevarla a nuestras espaldas, terminamos en muchos casos por dejar de prestarla atención. Va ahí, para bien y para mal, siempre con nosotros.

Un día, tras algún suceso normalmente doloroso, nos damos cuenta que es necesario parar y revisar todos sus bolsillos. Es como si nos extrañáramos de repente con su peso y su molesta presencia. Dejas por un tiempo de utilizar sus “objetos” sin apenas pensar, como tantas otras veces hiciste, y te paras a observar con detenimiento lo que ella contiene. Te preguntas entonces cómo habrán llegado hasta allí algunas de esas “cosas”, al tiempo que cuestionas si te hace bien recorrer camino con ellas a cuestas. Afortunadamente escarbando también aparecen elementos valiosos, ocultos y olvidados en el fondo de nuestro equipaje; son aquellos que fuiste dejando de usar y ya no encontrabas fácilmente.

Yo he localizado en estos días algunas cosas en mi mochila de las que quiero desprenderme. Prescindir de ellas por el daño y el peso inútil al que me someten. De algunos de esos trastos ya me habían intentado hablar en otras ocasiones desde el cariño, solo que al abrir la cremallera de mi mochila pronto encontraba aquel antifaz oscuro e inmovilizante o los tapones colocados en mis oídos...

Aprender a desamprender; desechar todo lo que no valga más que para amargarte y hacer infeliz a quien te acompaña. Volver a enfocar la vida de otra manera; de la otra manera posible con lo que esa mochila también contiene y todo lo que puede llegar a tener. Ese es el reto por conseguir.

11 de julio de 2010

Mundial de fútbol 2010

Decían en alguna de las muchas cuñas publicitarias aparecidas durante las últimas semanas, algo así como que en relación al gran evento deportivo “eligiésemos bien con quien íbamos a verlo, porque no lo olvidaríamos nunca”...

Todo va por el camino que cualquier aficionado español y holandés soñaba, incluso para ese otro buen número de personas que eso del fútbol nunca les atrajo, pero que andan divirtiéndose estos días a un paso de la gran victoria. Es aquello que sabía Mandela de que el deporte puede unir de forma extraordinaria a las diversidades de un país.

Yo sin embargo no he podido estar junto a quien hubiese deseado; mi amiga, mi compañera, mi gran amor.

8 de julio de 2010

Volviendo

Durante apenas unas horas volví al levante, al Mediterraneo, a una de las esencias de lo que soy y donde vengo. Volví a ese clima agradable y luminoso, con sus gentes amables y esa sonrisa con la que crecí y viví durante mucho tiempo; hasta algún momento que un día se sorprendió interrumpido… Volvía y de nuevo pise aquellos edificios de arquitecturas imposibles, aquella plaza con granizados de mil suculentos colores, mientras paseando descubría esa otra interesante ciudad que la desdicha de un tobillo no nos dejo “leer” como nos hubiera gustado hace años... Y por allí pasaron unos bólidos que iban endiabladamente rápidos, los que más según me contaban voces taponadas en mis oídos. Un curioso plan del pasado convertido en figurante de este presente eclipsado. Una anécdota ante el torbellino de sentimientos adelantando sin piedad a aquellos coches ruidosos.

Volviendo mi mirada perdida en el asfalto contempló pasar de largo el panel A4 dirección Córdoba, el cubo azul del Ikea al costado de la M50, la parada del almuerzo en mitad de la Atalaya y aquella torre de iglesia en el centro de una lejana y muy querida Aravaca; cientos de kilómetros con sus paisajes recorridos tantas veces lleno de felicidad…

Sensaciones que vuelven allá por donde vago buscando con ahínco un camino que no logro vislumbrar. Un día ante el sol sureño, pasado en el remanso de un norte verde y lluvioso. En el regreso diario a una casa que me angustia o en cualquiera de los instantes en los que aun arropado de personas queridas, camino como numero impar sobre un rompeolas resbaladizo.

Volviendo no parece que vuelva a donde antes volvía, porque al no encontrarte no me encuentro.

24 de junio de 2010

Las piedras en el camino por recorrer

Hoy en el trabajo, revisando los contenidos de un curso de mediación familiar, este párrafo apareció entre sus páginas:

“... Cuando la separación se exterioriza, es porque esa persona viene padeciendo hace tiempo y quizá el otro ni siquiera se percató de dicho sufrimiento, o desestimó que las insatisfacciones o reclamos pudiesen llegar a detonar en la ruptura del vínculo...”

Y la mañana transcurrió con este nudo anclado desde hace semanas en el estómago y mi llanto silencioso.

13 de junio de 2010

MI VIDA SIN TI

Mi vida sin ti es un mundo con menos sonrisas y más tristeza,
sin la calidez de tu presencia y el abrazo de tu hermoso cuerpo,
la nostalgia de unos besos espachurrados y dulces.


Mi vida sin ti es una paleta con menos colores,
un dibujo que ha perdido infinidad de matices,
un esbozo de tonos pastel apagado.


Mi vida sin ti es un móvil siempre encendido,
y un desconocido silencio de siempre callado,
un dolor profundo, torpe y ahogado.


Mi vida sin ti es un vuelco al corazón con cada coche verde,
en cada pareja dentro de una furgoneta,
un sueño desvanecido entre maldecidos errores.


Mi vida sin ti es una mano que no encuentra tu cabecito,
un sofá sin pies con vida propia,
una siesta en la que no hay nadie al otro lado del brazo.


Mi vida sin ti son más horas de silencio al día,
paseos en los que no disfruto con sombras de la mano,
una música que al sonar provocan lágrimas.


Mi vida sin ti no contemplará tu belleza en bici,
no escuchará tus canciones desde la puerta del baño,
no se sorprenderá con el baile improvisado en un espejo.


Mi vida sin ti es una comida sin copas ni vino,
cajas de infusión sin yogur de pera,
un frigorífico en el que no encuentro puerros cortados.


Mi vida sin ti no sabe a arroz con leche por las noches,
no huele a laca y café por las mañanas,
no siente la humedad tierna de tus manos.


Mi vida sin ti no comenta las noticias del día,
no analiza las actitudes propias y ajenas,
no mirará por miedo a unos supervivientes impostores.


Mi vida sin ti no tiene películas de videoclub con palomitas,
una Mahou a medias sin vaso,
el próximo viaje proyectado a la vista.


Mi vida sin ti está rodeada de objetos y sus historias,
una puerta de la que ya no cuelgan abalorios ni telas,
obras de artista salidas de tus manos.


Mi vida sin ti es un lado frío y vacío de la cama,
una soledad que te ve en todas partes,
una pasión encerrada pero que nunca se fue.


Mi vida sin ti será lo que yo intente que sea,
no puedo volver atrás porque la vida me empuja, es cierto,
pero quiero pensar en ti como ahora pienso.

18 de diciembre de 2008

Algunos orígenes

Es gratificante darse cuenta un buen día, que algunas de las cosas que te gustan, te producen bienestar o te atraen irremediablemente, tienen un modelo; una fuente de inspiración que aunque estaba ahí, a ti se te había pasado por alto o lo habías olvidado.

Al que suscribe le ocurre, de entre otras muchas cosas, con una serie televisiva: Doctor en Alaska. La descubrí hace ya algunos años en la “República Independiente de mi Cuarto” cuando vivía en la casa de mis padres; un cubículo de 2x2 metros cuadrados que sorprendía por su contenido a todo el que allí entraba. Entre lo mucho que increíblemente ese cuarto contenía, una balda esquinera sostenía un viejo televisor en blanco y negro. En ese rincón y de madrugada, es desde donde aparecían aquellas curiosas historias con sus peculiares personajes, en las que yo quedaba irremediablemente atrapado.

Recientemente he podido comprar las primeras temporadas de la serie. Viéndolas de nuevo, me he dado cuenta de muchas cosas; los paisajes, las conversaciones, el carácter de sus personajes… Hay un sin fin de guiños a las cosas que me interesan y producen atracción de forma inmediata. Y no, no soy tan incauto de pensar que la principal fuente de influencia hayan sido esos capítulos, siendo al mismo tiempo consciente de que algo ocurría en aquellos momentos. Pasada la media noche, mientras que un adolescente confundido veía y escuchaba atentamente esa ficción, se iba configurando en su cabecita una forma de analizar y vivir el mundo real, lleno de matices tan complejos como interesantes.

16 de octubre de 2008

Una de esas Palabras

Escuché hace algunas semanas una de las muchas aportaciones interesantes que nos dejó el pensador Ortega y Gasset, y como ando en deuda con Lenitita por algo del universo bloguero conocido como “meme” -invitándome a escribir sobre valores- aprovecharé para cumplir con mí cometido aunque sea un poco a mí manera… La cita que salió a relucir del sabio profesor, fue que según él “la distancia más próxima entre dos corazones no se encuentra en el amor” -como casi todos tenderíamos a pensar de inicio- “sino en la lealtad…”.

Y uno se pone a pensar y te das cuenta de que puede que efectivamente sea así. Dejando a un lado los prejuicios que pueda sugerir dicho vocablo y que seguramente han hecho que pierda vigencia, o se vincule en exclusiva a determinados ámbitos no del todo apreciados, cuando se analiza lo que verdaderamente más valoramos en nuestra relación con el otro, si que parece surgir con fuerza dicha cualidad: La lealtad. No entendida esta como alguien que nos da siempre la razón, nos adula continuamente con o sin motivo, o cosas que caminen por sendas semejantes. Ser leal va en otra dirección. Tiene que ver con cumplir el compromiso adquirido libremente con la persona, funcionar en esa relación en base a la verdad, queriendo estar ahí también en los errores, sabiendo perdonar sin que eso implique callar. Tal vez no todo de forma absoluta, claro, pero si una parte sustancialmente generosa.

Si uno piensa en su familia, en las amistades o en su pareja, no es difícil identificar que lo que hace avanzar y fortalecer cada una de esas relaciones, tiene mucho que ver con esa cuestión de la lealtad que nos apuntaba el filósofo.